ACCIÓN

Saltaron. Volaron. La mente en blanco, el aire helado, las nubes a sus pies.

Se les congelaba el cuerpo por momentos, ya que estaban a muchos grados bajo ce­ro. Mar­tín notó que los dedos de la mano derecha no obedecían. Se apresuró en tirar de las pa­lan­cas de los paracaídas con la mano izquierda, pues sabía que si esta se le congelaba, más tar­de no podría hacerlo. Aún no era el momento, pero los paracaídas se abrieron con éxito y el des­censo se hizo más lento.

Entraron en la espesa niebla de las nubes, perdieron la orientación, descendieron y pe­ne­tra­ron irremediablemente en aquel ambiente desolador. Pero la niebla se acabó y el sol les ce­gó. Martín bajó la vista y la descubrió.

 

 

Sie sprangen. Sie flogen. Der Verstand blank, die Luft eisig, die Wolken zu ihren Füßen.

Für ein paar Momente gefror ihnen der Körper, denn es war viele Grade unter Null. Mar­tin be­merkte, dass ihm die Finger seiner rechten Hand nicht gehorchten. Er beeilte sich, mit der lin­ken Hand an den Schnü­ren der Fallschirme zu ziehen, denn er wusste, wenn diese ihm ein­fror, würde er es später nicht tun können. Noch war nicht der Moment, aber die Fall­schir­me öff­neten sich erfolgreich, und der Ab­stieg wurde langsamer.

Sie traten in den dichten Nebel der Wolken ein, verloren die Orientierung, sanken wei­ter und dran­gen un­ab­änderlich in jene trostlose Umgebung ein. Aber der Nebel endete und die Son­ne blendete sie. Mar­tin senkte den Blick und entdeckte sie.